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El nido


Esta curiosa conducta se caracteriza porque la mujer embarazada puede pasar largos ratos ordenando las cosas de sus otros hijos, limpiando la casa y lavando la ropa del bebé entre otras tareas. Resulta frecuente en el tercer trimestre del embarazo y se le denomina "El síndrome del nido". Los expertos manejan varias hipótesis: es una forma de afrontar la angustia que sienten ante la inminente llegada del pequeño, o una manera de prepararse para el nacimiento, relacionándose esta conducta con el deseo de control de la situación. Ambos comportamientos (moderadamente) dan una sensación de tranquilidad y confianza a la futura madre.

La verdad es que en mi caso el síndrome del nido no es exclusivamente de la embarazada. Somos una gran familia con un gran síndrome del nido, compartiendo una gran ansiedad. Si lo ves de fuera parece un poco...un tantito rayado y tierno, pero la verdad es que una vez que te la pasas huele que te huele cada ropita del bebé luego de lavarla para detectar cuál tiene mayor cantidad de jabón, ya que de esa manera sabrás cuáles debes volver a enjuagar, te das cuenta que es más rayado y tierno de lo que cualquier persona podría imaginarse. De alguna manera los expertos aciertan cuando plantean que es una manera de prepararse para el nacimiento, no sólo por tener el control de la situación, sino también porque lo que tanto imaginaste durante nueve meses va tomando cuerpo, va haciéndose real...lo imaginas ya dentro de esa ropita que guardaste en el cajón, dentro de ese moisés que ya tienes impecable, tranquilo y sereno en un entorno que preparaste exclusivamente para él. Todo esto mientras tu y los demás van asimilando, como cosa de juego, que alguien nuevo esta por venir y que por ende la vida de todos esta por cambiar. Creo que este proceso es importantísimo, sobre todo para la panzona, que tiene que ir aceptando que va a despedirse de la barriguita mientras que al mismo tiempo cultiva una serie de nuevas sensaciones que seguro le va a servir de mucho una vez que el cachorro ya esté con ella. A parte de todo esto déjenme decirles que es un síndrome bellísimo, en especial a esas personitas que les gusta salir a pasear y comprar cosillas...

Hace unos días salí a hacer unas compras con la abuela Belinda, cositas que faltaban, mientras que el papacito hacía maravilla y media en el cuarto. Se fue a comprar un par de repisas y las colocó en el lugar perfecto, del tamaño perfecto. También pintó la pared que la panzona había ensuciado meses antes. Menos se iba a olvidar de acomodar los muebles y superlimpiarlos...






Llegué y estaba maravillada, pero la mayor sorpresa fue cuando me acerqué a saludar a la señora Julia, mamá de Alberto, y se la había pasado toda la tarde planchando la ropita que acababa de secarse...aaaaayyy....me llené de felicidad pero cuando pasaron unos minutitos pensé: "¿Y yoooooo? ?Qué hago?" Casi me da ataque. Necesitaba encontrar algo que hacer, efectivamente mi pánico no duro mucho, porque siempre hay algo que se puede hacer. Organicé los cajones: clasifique los tamaños de la ropa, la separe por ocasiones...¿Qué más?... ¿Qué más?...

En esos trotes se pasan los días. La abuela Belinda me acompaña a comprar cosas que faltan...manda a hacer las partes del moisés, se encarga de que todo este impecable y completo, la abuela Julia huele cada ropita para ver cuál debe enjuagarse otra vez... plancha la que considera ya esta lista para usar...el papi enjuaga las seleccionadas, pinta las paredes, pone la repisa, limpia los muebles..la mami clasifica la ropa, revisa cada esquina...saca el polvo. El papi y la mami se turnan una tarde para planchar lo que falta... ya no aguantamos más...nadie aguanta más. El síndrome del nido colectivo es una de las cosas mas increíbles que una familia puede experimentar.

Babyshower!!!




Cuando uno es chico espera con ansias su cumpleaños y Navidad...uno se la pasa imaginando la cantidad de regalos que va a recibir, casito y puede sentir sus manos rasgar el papel...escuchar el scotch desprendiendo del lazo. Cuando llega el día el corazón te salta, no duermes y tus manitas sudan mientras esperas que mamá te diga que puedes abrirlos. Me pregunto si el chanchi, que aun chapotea en la barriga, ha podido sentir toda esa emoción que sintió su mamá el día de su babyshower, reviviendo estas sensaciones que alguna vez sintió.

El babyshower fue el sábado 19 de Abril y fue el shower más lindo del mundo. Se imaginarán que el corazón se te llena de felicidad cuando vez que a tu bebe lo quieren tanto.
Lo organizó su abuela Belinda y si tía queridísima Daniela W. con la ayuda espectacular de la tía Nana, la tía Caro, la tía Mely, la abuelita Pirula y sus hermanas, la tía Gigi, la tía Ericka, las tías Clara y Muriel, la tía Deni... Los asistentes fueron invitados de la familia Landa Tami con los amigos de Dani y los míos. Como les decía es difícil agradecer a todos y no me gustaría omitir a nadie porque todos se encargaron que mi Agustín tenga un babyshower a todo da
r. Es importante sentir ese apoyo y cariño hacía Dani y el bebi, ver todo acompañado de mi madre y el tío Augusto fue muy lindo.
Días antes el tío Agusto, quien siempre anda trabajando a full, se dio un tiempito para sentarse con nosotros (yo y el papi) y ayudarnos con las invitaciones.
El papi había encontrado imagenes graciosas y dulces y quisimos hacer algo diferente. Fue bastante bonito ver a Agusto cansado y apurado sentarse a escribir direcciones, agrandar y achicar imagenes, retocarlas...todo para que su sobri tenga una super invitacion modernísima.







La noche fue toda una experiencia, parecia Navidad, la mezcla de generaciones era bellisima: Deni, mi chiquitita, y sus amigas; la abuela Pirula, muy emocionada, junto a sus amigas y hermanas; La abue Belinda, joven y regia, se encontró con amigas de toda la vida... hasta del colegio; el papi, guapísimo, con sus amigos y colegas de la universidad; yo, la mami, pude compartir con amigas de la universidad y del colegio; El tío Nico, grandote pero no tanto, con amigos del trabajo... y así susesivamente...gente de todas partes y de todos los tamaños demostrando que para celebrar la llegada de un peque no existe ni edad ni género.
Al acabar la noche teníamos dos carros llenos de las muestras de cariño: desde una cómoda para la ropa del Agus hasta ropita como para poner una tienda; pasando por sábanas, toallas, y realmente un gran etcétera que estoy seguro el bebi sabrá apreciar.

Así nos fuimos emocionados a la casa, a descansar de tanta felicidad. Gracias a todos por hacer que el babyshower de Agustín sea tan lindo.

Daniela y Alberto.


Como algo especial les mostraremos unas fotos:

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